Suele suponer tanto el esguince como el
desgarro de los ligamentos de la parte
exterior de la articulación del tobillo, y
puede ir desde una rotura parcial del
ligamento hasta una rotura total.
Síntomas:
En el momento de la lesión, el dolor puede ser
muy intenso, después puede mitigar, y luego
volver a empeorar cuando hay una hemorragia
local. Puede haber un moretón visible que baje
hacia el pie. El tobillo se mostrará inestable.
Solo los Rayos X pueden confirmar la ausencia de
fractura.
Causas:
Terreno irregular o dar un traspié.
Tratamiento:
Dejar de correr inmediatamente, pues la lesión
puede agravarse si sigue corriendo con una
torcedura. El hielo y los antiinflamatorios
pueden curar una torcedura leve, pero tendrá que
hacerlo de forma más continuada en casos más
graves. Las peores torceduras requieren una
inmovilización total, aunque esto pueda
dificultar la rehabilitación, que debe consistir
en el reforzamiento de los músculos de la parte
inferior de la pierna (lo que limitará la
inestabilidad del tobillo). Dar golpecitos con
el pie puede ir bien en los primeros
entrenamientos para limitar el movimiento y
evitar volver a dañar el tobillo, pero nunca lo
haga mientras corre.
Prevención:
Una buena
movilidad del tobillo y la fortaleza
conseguida a través de ejercicios sencillos
(como ponerse a la pata coja), que reducirán
la tendencia a las torceduras.
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